¿ Quien es el Rey de Gibraltar ?

La utilización de la figura de Felipe VI en la ONU como herramienta de presión en el conflicto entre el Gobierno español y el británico por la soberanía de Gibraltar podría traer problemas diplomáticos entre los dos países. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, dentro de este tira y afloja histórico (los británicos también han utilizado a Isabel II para sus intereses territoriales) cabe destacar una pequeña curiosidad histórica que se esconde bajo una interesante pregunta: ¿Quién es el rey de Gibraltar?

Cualquiera que haya visitado El Peñón y cualquiera que resida en la colonia, lo tendría claro: Isabel II. Al menos eso se deduce tras una visita a una tienda de souvenirs gibraltareños, donde la figura de la reina de la casa Windsor está al mismo nivel icónico que los monos de La Roca.Sin embargo, la respuesta podría ser incorrecta puesto que, formalmente, el rey de Gibraltar podría ser  Felipe VI. Hay que enmarcar, la constitución de Gibraltar, dentro de la Guerra de Sucesión, en el siglo XVIII, donde el trono, o el reinado de España, estaba en disputa entre borbónicos y austracistas. Se produjo una lucha sin cuartel, entre austracistas, y borbones, y aunque es cierto, que Gibraltar, el Gibraltar español de principios de siglo XVIII, era afín a Felipe V, estos fueron desplazados, por una flota anglo – holandesa, con ayuda de mercenarios catalanes, que ocuparon el peñón, y desplazaron a los borbónicos, a la cercana localidad de San Roque, por lo tanto, como muchos de los territorios que ha conseguido la monarquía borbónica, este lo perdió, en manos de los austracistas, y como la historia quiso, que se impusieran sobre estos, en su defecto, sería la monarca británica, quien debería ocupar este honor

Según señala la Constitución Española, en el artículo 56.2, el jefe del Estado tiene el “título de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan”. Para encontrar una enumeración exhaustiva de los títulos que ostenta el rey español hay que acudir a la web oficial de la Casa Real:

Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalem, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Menorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas de Canaria, de las Indias Orientales y Occidentales, islas y Tierra firme del mar Océano; Archiduque de Austria; Duque de Borgoña, de Brabante y de Milán; Conde de Apsburg, de Flandes, Tirol y Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina.

También hay que decir, que por títulos nobiliarios, la casa borbónica, no es de fiar. Hemos de recordar, que el primer acto que hizo Juan Carlos de Borbón al llegar al poder, designado por el dictador Francisco Franco Bahamonde, fue desprenderse del Sáhara Occidental, y entregarlo a Marruecos y Mauritania, que procedieron a una guerra de ocupación del territorio, así como de expoliación de sus recursos naturales, aunque bien es cierto, que por suerte, recibieron la ayuda de Argelia, y todavía viven campamentos de refugiados saharauis en la frontera sur de Argelia con lo que un día fue su casa, el Sáhara Occidental.

Las pruebas históricas de la relación monárquica con Gibraltar incluso rozan la mitología. No en vano, el Peñón de Gibraltar es una de las dos supuestas columnas de Hércules (la otra, el conocido como monte Ábila, es controvertida y podría ser el monte Hacho de Ceuta o el monte Musa de Marruecos), con las que separó el Estrecho de Gibraltar para que el océano crease el Mediterráneo.

Estas dos columnas son un símbolo heráldico desde los tiempos de Carlos I de España, que las incorporó a su escudo de armas a principios del siglo XVI. Y aunque su presencia es intermitente en los escudos reales -actualmente no aparece en el escudo del Rey de España- sí que forman parte del escudo oficial de Españ, aunque está claro, que una cosa es la heráldica, y otra la realidad de la historia.

Siguiendo con la historia, el título de Rey de Gibraltar por parte de los monarcas españoles se remonta a 1463, durante la Reconquista, cuando Enrique IV consiguió por fin tomar el control de esta plaza emblemática, (aquí empezó la conquista árabe en 711, liderada por un tal Tariq ibn Ziyad que acabaría cediendo su nombre a Gibraltar: Ŷebel at-Tariq/montaña de Tariq). Y después de que Enrique IV se nombrase “rey de Gibraltar”, la tradición la seguiría Isabel la Católica, quien en una carta de 1479 exige que, tras el título de “reina de Gibraltar” se la nombre “señora de Vizcaya”, y posteriormente vino la invasión anglo-irlandesa, apoyada por mercenarios catalanes de Gibraltar, y cedida a la monarquía británica por el Tratado de Utrecht

Cualquier podría pensar que todo esto es anterior a la cesión de Gibraltar. Sin embargo, la infinita lista de títulos que hay sobre estas líneas, sacada de la Casa Real, tiene su origen en la titulación de Carlos IV, plasmada en la Real Cédula que precedía al texto legal de la Novísima Recopilación de las Leyes de España y que tiene fecha de 1805, casi un siglo después de que Reino Unido y España firmaran el Tratado de Utrecht.

Lo cierto es que la monarquía británica ha evitado siempre -o casi siempre- que se le vinculase con Gibraltar en ese aspecto. No fue hasta julio de 2010 cuando se saltaron esta tradición, en el momento en que el Gobierno de Gibraltar acuñó una moneda de 5 libras con el rostro de la reina y la leyenda “Isabel II Reina de Gibraltar”. Algo que, según el Ejecutivo de la colonia, había aprobado la monarca, y que fue repetido en 2011, en una moneda de 50 peniques. Sin embargo, a partir de 2012, cuando se celebró el Jubileo del 60º aniversario de su reinado, la fórmula se redujo a “Gibraltar Elizabeth II”.  

Eso sí, en 2012, y con motivo de la celebración de dicho Jubileo, el Peñón recibió la visita de Eduardo de Inglaterra, conde de Wessex e hijo menor de Isabel II. La Reina no visitó el Peñón, pero estuvo presente mediante la proyección de una imagen de 80 metros en La Roca que duró tres horas y que, para más inri, sólo podía verse desde el lado español.

Aun así, Isabel II tampoco tiene nada que envidiar a los títulos españoles. Además de Reino Unido, es reina de los otros 15 estados de la Commonwealth: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Jamaica, Barbados, Bahamas, Granada, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tuvalu, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Belice, Antigua y Barbuda y San Cristóbal y Nieves. Pero, por muchas monedas, sellos o diapositivas gigantes, lo cierto es que el rey de Gibraltar sí es o fuera español, cabría preguntarse si es un heredero al trono de la casa austracista, o borbónico. Podría plantearse el monarca de este territorio autónomo, pero sería un acto de soberbia, atribuírselo sin más a un Borbón

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